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Guía definitiva para elegir el cable USB-C correcto y evitar problemas

por Movvel | 01-05-2021 | Baterías y accesorios

Un Samsung Galaxy S20 Ultra carga a 45 W con su cargador, pero solo si el cable es de 5 amperios; con el que trae cualquier otro móvil se queda en 25 W. Un MacBook Pro de 16 pulgadas con su cargador de 96 W se conforma con 60 W si el cable no da más de sí. Y el cable de carga de 2 metros que vende Apple para sus portátiles mueve los datos a velocidad de USB 2.0, la misma de un pendrive de hace quince años. Los tres llevan el mismo conector USB-C en las dos puntas. Esta guía explica qué hay dentro de cada cable, qué necesita cada aparato y cómo comprobar que el tuyo cumple.

USB-C es la forma del conector, no lo que hace el cable

El USB-IF, el organismo que gestiona el estándar USB, publicó la especificación del conector USB Type-C en agosto de 2014. Tiene 24 contactos y entra en los dos sentidos. Eso es todo lo que garantiza la palabra «USB-C»: la forma. Lo que circula por dentro depende de cuántos hilos lleve el cable y de qué se haya montado en sus extremos.

Por eso dos cables idénticos por fuera pueden comportarse de manera muy distinta. Uno puede cargar un portátil a 100 W y pasar vídeo a un monitor; otro, del mismo grosor y color, solo cargar el móvil despacio y mover archivos a 480 Mbit/s. Al comprar hay que mirar tres cifras: amperios, velocidad de datos y si admite vídeo.

Potencia: 3 amperios o 5 amperios

La carga rápida estándar por USB-C se llama USB Power Delivery (USB PD). En su versión vigente llega a un máximo de 100 W, que salen de 20 voltios por 5 amperios. Aquí está la primera trampa:

  • Un cable USB-C a USB-C normal admite 3 A. A 20 V son 60 W como mucho.
  • Para pasar de 3 A el cable necesita un chip llamado e-marker, que le dice al cargador «aguanto 5 A». Sin ese chip, el cargador no sube de 3 A aunque pueda, y es lo correcto: es una medida de seguridad, no un fallo.

Qué significa en la práctica, modelo a modelo:

  • Samsung Galaxy S20 Ultra y Galaxy Note10+: aceptan 45 W, y Samsung acompaña su cargador de 45 W con un cable de 5 A. Con un cable de 3 A se quedan en 25 W.
  • Samsung Galaxy S21, S21+ y S21 Ultra (enero de 2021): su máximo es 25 W, así que cualquier cable USB-C a USB-C decente les basta. Ojo: llegan a la tienda sin cargador en la caja, solo con el cable.
  • iPhone 12 (octubre de 2020): carga con Lightning, no con USB-C, pero su carga rápida exige un cable USB-C a Lightning y un cargador USB-C con Power Delivery. El iPhone 12 tampoco trae cargador. Si te interesa su carga magnética, la explicamos en todo sobre MagSafe.
  • iPad Pro desde 2018 y iPad Air de 2020: ya son USB-C en el propio iPad; con un cable de 3 A van sobrados.
  • Portátiles de más de 60 W, como el MacBook Pro de 16 pulgadas con su cargador de 96 W: necesitan cable de 5 A para recibir toda la potencia. Con uno de 3 A cargan, pero más lento, y en uso intenso pueden gastar más de lo que reciben.

El cable es solo la mitad: el cargador también tiene que dar esa potencia. Los cargadores GaN ofrecen mucha potencia en muy poco tamaño, y si te preocupa que tanta velocidad castigue la batería, lo analizamos en ¿la carga rápida daña la batería?

Hay una segunda trampa: las cargas rápidas propias de algunas marcas no son USB PD. Las de OnePlus (Warp Charge), Oppo (SuperVOOC) o Huawei (SuperCharge) solo alcanzan su velocidad máxima con el cargador y el cable de la marca. Con un cable genérico el móvil carga igual, pero a velocidad normal. Si tu móvil es de una de esas marcas, guarda el cable original y, si se rompe, busca el de recambio oficial.

Datos: de 480 Mbit/s a 40 Gbit/s con el mismo conector

La velocidad de datos es la cifra que más se esconde en los envases. Estos son los escalones que puedes encontrar en un cable USB-C:

  • USB 2.0: 480 Mbit/s. Es lo que llevan casi todos los cables que vienen con los móviles y la mayoría de los cables «de carga».
  • USB 3.2 Gen 1 (antes llamado USB 3.0 y USB 3.1 Gen 1): 5 Gbit/s.
  • USB 3.2 Gen 2 (antes USB 3.1 Gen 2): 10 Gbit/s.
  • USB 3.2 Gen 2x2: 20 Gbit/s.
  • USB4 y Thunderbolt 3: hasta 40 Gbit/s.

Los nombres los ha ido cambiando el propio USB-IF, y por eso hay tiendas que venden el mismo cable como «USB 3.1» y otras como «USB 3.2». Fíjate en la cifra en Gbit/s, que no engaña.

Para hacerse una idea: 10 GB de vídeo a 480 Mbit/s, que en la práctica son unos 60 MB/s como mucho, tardan cerca de tres minutos en el mejor de los casos. A 10 Gbit/s el cuello de botella deja de ser el cable y pasa a ser el disco o la memoria del móvil.

Pero un cable rápido no acelera un aparato lento. Muchos móviles de gama media tienen el puerto en USB 2.0: con ellos, un cable de 10 Gbit/s transfiere exactamente igual que el que venía en la caja. Antes de pagar más, mira en la ficha técnica de tu móvil qué versión de USB tiene el puerto.

Y una regla física: cuanto más rápido, más corto. Los cables de 10 Gbit/s se venden casi siempre en 1 metro y los de 40 Gbit/s pasivos rara vez pasan de medio metro. Un cable USB-C de 3 metros a buen precio será, con casi total seguridad, USB 2.0. Para cargar en la cama no importa; para pasar fotos al ordenador, sí.

Vídeo: conectar el móvil o el portátil a un monitor

Muchos portátiles, los iPad Pro y los Galaxy de gama alta con Samsung DeX pueden sacar imagen por el puerto USB-C a un monitor o una tele. Para eso usan un modo especial, DisplayPort Alt Mode, que viaja por los hilos de alta velocidad del cable. Un cable USB 2.0 no los tiene, así que no da imagen aunque cargue perfectamente.

Si quieres conectar una pantalla necesitas un cable USB-C «completo» (de 5 Gbit/s o más, o Thunderbolt 3) o, más sencillo, un adaptador USB-C a HDMI. Que el móvil lo admita tampoco está garantizado: muchos modelos de gama media no sacan vídeo por el puerto. Compruébalo en su ficha técnica antes de comprar nada.

Los cables USB-A a USB-C: el caso que quemó un portátil

Los cables con un USB rectangular de toda la vida (USB-A) en un extremo y USB-C en el otro tienen su propio riesgo. Por norma deben llevar dentro una resistencia de 56 kΩ que avisa al móvil de que el puerto del otro lado es antiguo y no puede dar mucha corriente. Muchos cables baratos montaban una de 10 kΩ, que le dice al móvil justo lo contrario: que puede pedir hasta 3 A. Un puerto USB de ordenador antiguo está pensado para 0,5 A.

Esto no es teórico. En febrero de 2016 Benson Leung, ingeniero de Google que se dedicaba a probar cables USB-C de Amazon, conectó un cable Surjtech mal fabricado a su Chromebook Pixel. Además de la resistencia equivocada, tenía la masa y la alimentación invertidas. El portátil quedó con los dos puertos USB-C muertos y sin poder cargar. Poco después Amazon prohibió vender cables USB-C que no cumplieran la norma.

Hoy es más difícil dar con uno así, pero los cables sin marca de mercadillo o de bazar siguen siendo una lotería.

Cómo elegir un cable USB-C, paso a paso

  1. Mira en la ficha técnica de tu móvil, tablet o portátil la potencia máxima de carga en vatios.
  2. Si pasa de 60 W, o es un Galaxy de 45 W, busca un cable que diga expresamente 5 A o 100 W.
  3. Si tu marca usa carga propia (OnePlus, Oppo, Huawei), compra el cable oficial de la marca.
  4. Comprueba qué versión de USB tiene el puerto de tu aparato antes de pagar por velocidad de datos.
  5. Si vas a pasar fotos o vídeo al ordenador y tu aparato es USB 3, elige un cable de 5 o 10 Gbit/s.
  6. Si quieres conectar un monitor, busca un cable que indique soporte de vídeo o DisplayPort.
  7. Elige la longitud justa: 1 metro para datos y escritorio; 2 metros para cargar lejos del enchufe.
  8. Prefiere cables con certificación del USB-IF o de fabricantes que publiquen amperios y velocidad en el envase.
  9. Descarta cualquier cable cuyo envase no diga ni los amperios ni la velocidad de datos.

Cómo comprobar que tu cable rinde lo que promete

  1. Conecta el móvil con su cargador y fíjate en la pantalla de bloqueo: los Galaxy muestran «Carga súper rápida» cuando cable y cargador dan la talla.
  2. Si solo aparece «Cargando» con un cargador que sabes que es rápido, prueba con el cable original para descartar el nuevo.
  3. Para medir de verdad, intercala un medidor USB-C entre cargador y cable: indica voltios, amperios y vatios en tiempo real.
  4. Para probar los datos, copia una carpeta grande de varios gigas al ordenador y cronometra cuánto tarda.
  5. Repite la copia con otro cable: si tardan lo mismo, el límite está en el móvil o en el ordenador, no en el cable.

Problemas típicos y qué hacer

  • El cable solo carga si lo pones de un lado: tiene un contacto o un hilo dañado en una de las caras. Retíralo; seguirá empeorando.
  • Carga a ratos o se desconecta al moverlo: antes de culpar al cable, mira el puerto del móvil con una linterna. La pelusa del bolsillo se compacta en el fondo e impide que el conector entre del todo. Se saca con un palillo de madera o de plástico, con cuidado. Nunca con una aguja o un clip metálico, que puede cortocircuitar los contactos. Si el puerto está limpio y sigue fallando, el problema puede ser el propio conector de carga del móvil, una pieza que se cambia: lo hacemos en Samsung y en iPhone.
  • El conector se calienta mucho: desenchúfalo. Un cable que se calienta en el conector tiene mal contacto o es de calidad insuficiente para la corriente que está pasando.
  • El ordenador no reconoce el móvil pero sí carga: o el cable es solo de carga, o el móvil está en modo «solo cargar». En Android, al conectar aparece una notificación de USB donde se elige «Transferir archivos».

Preguntas frecuentes sobre cables USB-C

¿Todos los cables USB-C sirven para carga rápida?

Para la mayoría de los móviles, sí: cualquier cable USB-C a USB-C bien fabricado admite 3 A, suficiente hasta 60 W. Solo los móviles que cargan a más de 60 W, los portátiles grandes y los Galaxy de 45 W necesitan un cable de 5 A. Las marcas con carga propia, como OnePlus, Oppo o Huawei, necesitan su cable oficial.

¿Puedo usar el cable del móvil para cargar el portátil?

Si el portátil carga por USB-C, sí, pero puede ir más lento. Un cable de 3 A limita la carga a 60 W; si el cargador del portátil es de más, necesitarás uno de 5 A para aprovecharlo entero.

¿Un cable USB-C malo puede estropear el móvil?

Puede, sobre todo los cables USB-A a USB-C mal fabricados, que dejan al móvil pedir más corriente de la que el puerto puede dar. Es raro con cables de marca, pero conviene evitar los que no indican amperios ni velocidad. Y si te preocupa dejarlo enchufado horas, lo explicamos en ¿es malo dejar el móvil cargando toda la noche?

¿Sirve un cable USB-C para cargar un iPhone?

Los iPhone usan el conector Lightning, así que necesitas un cable USB-C a Lightning. Con él y un cargador USB-C con Power Delivery, los iPhone desde el iPhone 8 cargan en modo rápido.

Si quieres profundizar en la parte técnica, la entrada de USB-C en Wikipedia recoge las especificaciones del conector.

En resumen: un cable USB-C se elige por los amperios que soporta, la velocidad de datos y si pasa vídeo, no por el conector. Para la mayoría de los móviles basta un cable de 3 A bien fabricado; los Galaxy de 45 W y los portátiles grandes piden 5 A, y las marcas con carga propia, su cable oficial.

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