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Huawei: la historia de un gigante tecnológico

por Movvel | 09-07-2026 | Xiaomi y otras marcas

De una pequeña empresa de telecomunicaciones fundada en Shenzhen en 1987 a convertirse en uno de los grandes nombres mundiales de la tecnología. Repasamos la historia de Huawei, su revolución en los smartphones, las sanciones estadounidenses y el camino que ha seguido para construir su propio ecosistema.

Cuando un cliente deja un Huawei sobre el mostrador de un servicio técnico, normalmente vemos primero la avería: una pantalla rota, un conector que no carga, una cámara que ha dejado de funcionar o un teléfono que necesita recuperar sus datos.

Pero detrás de ese dispositivo hay una historia tecnológica bastante más interesante.

Huawei no nació como fabricante de smartphones. De hecho, durante buena parte de su historia su nombre estuvo mucho más relacionado con las redes de telecomunicaciones que con los teléfonos que llevamos en el bolsillo.

La compañía nació en Shenzhen en 1987, fundada por Ren Zhengfei, con un capital inicial de 21.000 yuanes. En sus primeros años actuó como comercializadora de equipos de centralitas telefónicas y posteriormente comenzó a desarrollar tecnología propia.

Desde entonces, Huawei pasó de ser una pequeña empresa local a convertirse en uno de los principales fabricantes mundiales de infraestructura de telecomunicaciones y en una compañía tecnológica con actividades que abarcan redes, smartphones, ordenadores, wearables, cloud, energía digital y soluciones para automoción.

Huawei no empezó fabricando móviles

Esta es probablemente la primera idea que conviene aclarar.

Cuando pensamos en Huawei hoy podemos imaginar un Mate, un Pura, un reloj Watch o unos auriculares FreeBuds.

Pero el origen de la empresa está en las telecomunicaciones.

Según la propia cronología de Huawei, en 1987 la compañía se estableció en Shenzhen como agente comercial de una empresa de Hong Kong dedicada a fabricar centralitas telefónicas privadas, conocidas como PBX.

En 1990 comenzó a desarrollar y comercializar tecnología PBX propia para hoteles y pequeñas empresas. En 1992 lanzó su primera solución de conmutación digital para zonas rurales de China y durante los años siguientes comenzó a ampliar progresivamente su actividad.

En 1997 llegó otro momento importante: Huawei desarrolló su primera solución inalámbrica y comenzó su expansión internacional.

El negocio de las telecomunicaciones fue el que permitió construir la capacidad tecnológica que posteriormente acabaría llegando a sus teléfonos.

La obsesión por la investigación y el desarrollo

Uno de los elementos más importantes para entender la evolución de Huawei es su inversión en investigación.

La compañía no se limitó a fabricar productos utilizando componentes de terceros. Con el paso de los años fue desarrollando capacidades propias en áreas como redes, comunicaciones inalámbricas, procesadores, cámaras, sistemas operativos y tecnologías de conectividad.

Los datos actuales permiten hacerse una idea de la dimensión de esa apuesta.

En 2025 Huawei destinó 192.300 millones de yuanes a investigación y desarrollo, equivalentes al 21,8 % de sus ingresos. La compañía afirma que su inversión acumulada en I+D durante la última década supera los 1,382 billones de yuanes.

A finales de 2025, alrededor de 114.000 empleados, el 53,7 % de su plantilla, trabajaban en actividades relacionadas con I+D.

Además, Huawei contabilizaba 165.000 patentes activas concedidas a nivel mundial.

Huawei no se convirtió en un gigante mundial simplemente vendiendo teléfonos. Su negocio de telecomunicaciones y su enorme inversión en investigación fueron la base tecnológica sobre la que construyó el resto de la compañía.

De las redes a los smartphones

La entrada de Huawei en el mercado de los teléfonos móviles fue progresiva.

Durante años, la compañía fabricó teléfonos para operadores y desarrolló terminales dirigidos a diferentes segmentos del mercado.

Pero con la expansión de Android y el crecimiento mundial de los smartphones, Huawei comenzó a apostar cada vez más fuerte por su propia marca.

La estrategia funcionó.

Durante la segunda mitad de la década de 2010, Huawei pasó a competir directamente con Apple y Samsung en la gama alta y consiguió una enorme presencia internacional.

Familias como Huawei P y Huawei Mate se convirtieron en referencias dentro del mercado.

La fotografía fue especialmente importante.

Huawei colaboró con Leica durante años y convirtió las cámaras de sus teléfonos en uno de sus principales argumentos de venta. Posteriormente creó su propia marca de imagen, XMAGE, para continuar desarrollando esa estrategia.

Cuando Huawei llegó a estar entre los gigantes del smartphone

La expansión fue especialmente rápida.

Huawei consiguió una posición destacada en el mercado mundial de smartphones y llegó a competir directamente por los primeros puestos del sector.

Pero entonces llegó 2019.

2019: el año que cambió la historia de Huawei

La inclusión de Huawei en la Entity List del Gobierno estadounidense cambió radicalmente las condiciones en las que la empresa podía operar con determinados proveedores estadounidenses.

En mayo de 2019, Google confirmó que había suspendido determinados negocios con Huawei que requerían transferencia de hardware, software y servicios técnicos, manteniendo únicamente los elementos disponibles bajo licencias de código abierto.

Para el mercado de smartphones esto tuvo una consecuencia enorme.

Los teléfonos Huawei existentes podían continuar utilizando determinados servicios, pero los nuevos dispositivos internacionales dejaron de poder incorporar los servicios móviles de Google de la misma manera que los modelos anteriores.

Y eso afectaba directamente a algunas de las aplicaciones y servicios que millones de usuarios consideraban esenciales: Google Play, Gmail, YouTube y otros servicios del ecosistema de Google.

Para una compañía que había construido una posición mundial en Android, aquello supuso un golpe enorme.

El problema de Huawei dejó de ser únicamente fabricar un buen teléfono. A partir de ese momento necesitaba controlar una parte mucho mayor de la tecnología que hacía funcionar ese teléfono.

HarmonyOS: la respuesta de Huawei

Huawei ya había presentado HarmonyOS en 2019, pero las circunstancias hicieron que el sistema operativo adquiriera una importancia estratégica mucho mayor.

La compañía comenzó a desarrollar un ecosistema propio que abarca smartphones, tablets, relojes, televisores, automóviles y otros dispositivos.

La idea es importante porque un sistema operativo moderno no consiste simplemente en la interfaz que aparece en pantalla.

Necesita aplicaciones, herramientas para desarrolladores, servicios en la nube, sistemas de pago, distribución de software, seguridad y comunicación entre dispositivos.

Por eso, construir un ecosistema capaz de competir con Android y sus servicios asociados requiere mucho más que desarrollar un sistema operativo.

Huawei ha seguido invirtiendo en esa dirección y su informe anual de 2025 señala que su ecosistema HarmonyOS alcanzó nuevos niveles de desarrollo.

El regreso de los chips Kirin

Otra pieza fundamental de esta historia es el desarrollo de procesadores.

Huawei ha trabajado durante años con HiSilicon, su división de semiconductores, responsable de la familia de procesadores Kirin.

Los Kirin permitieron a Huawei diseñar buena parte de la plataforma tecnológica de sus smartphones, incluyendo aspectos relacionados con procesamiento, conectividad y fotografía computacional.

Después de las restricciones estadounidenses, la capacidad de Huawei para acceder a determinadas tecnologías de fabricación de chips se convirtió en uno de los mayores desafíos de la compañía.

El regreso de los teléfonos con procesadores Kirin fue, por ello, mucho más que una cuestión de especificaciones.

Representaba un intento de recuperar autonomía tecnológica en una parte crítica del smartphone.

El Mate 60 cambió la conversación

En 2023 Huawei lanzó la familia Mate 60, que generó una enorme atención internacional por su procesador y por lo que representaba dentro de la estrategia tecnológica de la compañía.

El teléfono demostró que Huawei podía seguir desarrollando smartphones de gama alta pese a las enormes dificultades de acceso a determinadas tecnologías.

El efecto comercial también fue significativo.

En 2024, la presentación de la familia Mate 70 volvió a generar una fuerte demanda en China. Reuters informó de que Huawei había recibido más de 6,7 millones de reservas sin depósito para la serie Mate 70 poco después de su presentación.

Más allá de las cifras concretas de ventas, el mensaje era claro: Huawei no había desaparecido del mercado de smartphones.

Y llegamos a los Huawei actuales

La evolución continúa.

Un buen ejemplo es el Huawei Mate 80 Pro Max, presentado en 2025.

El modelo incorpora una pantalla de 6,9 pulgadas, procesador Kirin 9030 Pro, hasta 16 GB de RAM y una batería de 6.000 mAh de capacidad típica. También utiliza HarmonyOS 6.0 y cuenta con un sistema fotográfico avanzado basado en varios sensores.

Huawei también ha trabajado especialmente la resistencia y la construcción del dispositivo. El Mate 80 Pro Max utiliza una estructura metálica y vidrio Kunlun de segunda generación y cuenta con certificaciones IP68 e IP69 en las condiciones especificadas por el fabricante.

Lo interesante no es únicamente la ficha técnica.

Lo realmente importante es que Huawei ha conseguido mantener una línea de smartphones de gama alta mientras desarrolla simultáneamente un ecosistema tecnológico cada vez más independiente.

De los teléfonos a un ecosistema completo

Huawei tampoco ha querido depender exclusivamente del smartphone.

Actualmente la compañía trabaja en varias categorías de dispositivos de consumo.

  • Smartphones de las familias Mate, Pura y otras gamas.
  • Tablets y ordenadores portátiles.
  • Smartwatches y wearables.
  • Auriculares inalámbricos.
  • Equipamiento de red y telecomunicaciones.
  • Cloud computing.
  • Tecnologías para vehículos inteligentes.
  • Soluciones de energía digital.

Esta diversificación también aparece claramente en sus resultados económicos.

En 2025 Huawei registró 880.900 millones de yuanes de ingresos. Su negocio de consumo generó 344.473 millones de yuanes, mientras que infraestructura TIC alcanzó 375.014 millones.

Es decir, incluso después de la enorme transformación sufrida en el mercado de smartphones, Huawei sigue siendo mucho más que una marca de teléfonos.

¿Y qué significa todo esto para un teléfono que llega al taller?

Para nosotros, la historia de Huawei tiene una lectura especialmente interesante.

Cuando llega un Huawei a reparar, no estamos trabajando simplemente con una pantalla, una batería o un conector.

Estamos trabajando con un dispositivo extremadamente integrado en el que intervienen hardware, software, cámaras, sensores, comunicaciones y sistemas de seguridad.

Además, la evolución de la compañía hace que existan diferencias importantes entre generaciones.

Un Huawei antiguo basado en Android y servicios de Google no es equivalente desde el punto de vista del software a un Huawei moderno basado en las nuevas versiones de HarmonyOS.

Esto es especialmente importante cuando un cliente quiere conservar sus datos, cambiar de dispositivo o recuperar información de un teléfono antiguo.

En un servicio técnico, conocer la historia de la marca también ayuda a entender qué tenemos delante.

La autonomía también ha evolucionado, pero no es toda la historia

El artículo original hablaba de una supuesta media de capacidad de batería de cientos de modelos Huawei. Hemos preferido eliminar ese dato porque una media de catálogo solo tiene sentido si conocemos exactamente qué modelos se incluyen, qué variantes se consideran y de qué fuente procede cada especificación.

Lo que sí podemos comprobar directamente es que algunos modelos actuales incorporan capacidades importantes.

Por ejemplo, el Mate 80 Pro Max alcanza los 6.000 mAh de capacidad típica, mientras que el Mate 80 Pro internacional declara 5.750 mAh de capacidad típica.

Pero reducir la evolución de Huawei a la capacidad de sus baterías sería quedarse en la superficie.

La autonomía depende también del procesador, la pantalla, las redes móviles, el software y la gestión energética.

Una batería más grande no convierte por sí sola a un teléfono en un teléfono más eficiente.

La reparación también cuenta

En el taller, otro aspecto importante es entender que los smartphones actuales están muy integrados.

La sustitución de una pantalla, una batería o un componente interno requiere seguir procedimientos adecuados porque una intervención incorrecta puede afectar a otros elementos del dispositivo.

Además, en equipos con resistencia al agua y al polvo, abrir el terminal puede comprometer las condiciones originales de sellado.

Por eso, después de una reparación no es correcto prometer que un teléfono conservará exactamente las mismas condiciones de resistencia que tenía cuando salió de fábrica sin realizar los procedimientos y comprobaciones correspondientes.

Esto es especialmente relevante en modelos modernos que incorporan certificaciones IP.

Huawei sobrevivió a una de las mayores crisis de la industria

La historia de Huawei es interesante porque no termina en 2019.

Ese año podría haber marcado el final de su trayectoria como gran fabricante mundial de smartphones.

Sin embargo, la compañía respondió acelerando el desarrollo de sus propios chips, su sistema operativo, sus servicios y su ecosistema de dispositivos.

El resultado no significa que Huawei haya recuperado automáticamente la posición internacional que tenía antes de las sanciones. Su situación varía mucho según el mercado y la disponibilidad de sus servicios y productos.

Pero sí demuestra algo importante:

Una compañía tecnológica puede perder acceso a una parte fundamental de su ecosistema y, aun así, intentar reconstruirlo desde prácticamente todos los niveles: chips, sistema operativo, aplicaciones, dispositivos y servicios.

La conclusión de Movvel

Cuando miramos un Huawei sobre el mostrador, es fácil pensar únicamente en el modelo concreto que tenemos delante.

Pero detrás de un Mate, un Pura, un Watch o cualquier otro dispositivo hay casi cuatro décadas de evolución tecnológica.

Huawei comenzó vendiendo equipos de telecomunicaciones en Shenzhen y terminó convirtiéndose en una empresa global con cientos de miles de empleados, una enorme inversión en investigación y una presencia que va mucho más allá de los teléfonos móviles.

Su historia también demuestra hasta qué punto la tecnología depende de algo más que las especificaciones de una ficha técnica.

Los procesadores importan. Las cámaras importan. Las pantallas importan.

Pero también importan los sistemas operativos, las aplicaciones, las patentes, las cadenas de suministro, los estándares tecnológicos y las relaciones internacionales.

Y probablemente esa sea la mayor lección que deja Huawei.

Huawei es mucho más que una marca de móviles

Su historia es la de una empresa de telecomunicaciones que acabó convirtiéndose en uno de los grandes laboratorios tecnológicos del mundo. Los teléfonos que llegan a nuestro taller son solamente una pequeña parte de esa historia.

Y la próxima vez que veamos un Huawei sobre el mostrador, quizá merezca la pena mirar algo más que la pantalla rota.

Porque detrás de ese teléfono hay una historia que empezó en Shenzhen en 1987 y que, casi cuarenta años después, todavía está escribiendo nuevos capítulos.

Fuentes y referencias

  • Huawei – Historia corporativa y cronología de la compañía.
  • Huawei – Informe anual 2025 y datos de inversión en I+D.
  • Huawei – Especificaciones oficiales del Mate 80 Pro Max.
  • Huawei – Especificaciones oficiales del Mate 80 Pro.
  • Reuters – Información sobre las restricciones estadounidenses y la suspensión de determinados negocios de Google con Huawei en 2019.
  • Reuters – Información sobre la demanda inicial de la serie Huawei Mate 70 en 2024.
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